Castilla y León ha emergido como un referente nacional en supercomputación, ciberseguridad e inteligencia artificial, destacándose en un contexto donde los recursos tecnológicos suelen concentrarse en grandes comunidades autónomas. Este logro se debe a una política pública sostenida por la Junta de Castilla y León, que ha enfocado sus esfuerzos en el desarrollo de infraestructuras estratégicas, la colaboración público-privada y el apoyo directo al tejido productivo.
Uno de los pilares fundamentales de este avance es el centro de supercomputación SCAYLE, integrado en la Red Española de Supercomputación. Esta infraestructura no solo ha beneficiado a universidades y centros de investigación, sino que también ha permitido a empresas abordar proyectos complejos en áreas como la simulación industrial, la biotecnología y la inteligencia artificial.
La Junta ha dirigido sus recursos hacia la transferencia de conocimiento y la mejora de la competitividad empresarial, facilitando el acceso de pymes y grandes empresas a tecnologías avanzadas. Este enfoque ha permitido a Castilla y León competir en igualdad de condiciones con comunidades con mayores presupuestos.
En paralelo, se ha desplegado una estrategia decidida de apoyo a la ciberseguridad industrial y empresarial. A través de convocatorias de ayudas específicas, la Junta ha respaldado a numerosas empresas en la implantación de sistemas de seguridad digital y la modernización de infraestructuras tecnológicas críticas.
Estas políticas han tenido un impacto directo en la modernización del tejido productivo de la región, reforzando la resiliencia de las empresas frente a amenazas digitales. Castilla y León se ha convertido en una de las comunidades con mayor impulso público a la ciberseguridad aplicada a la industria.
Otro eje clave es el apoyo a la inteligencia artificial y los centros tecnológicos especializados. La Junta ha reconocido y respaldado entidades de investigación punteras en IA, facilitando la aplicación práctica de estas tecnologías en diversos sectores. Este ecosistema ha contribuido a atraer talento y generar empleo cualificado en un territorio históricamente afectado por la despoblación.
El resultado es un ecosistema tecnológico sólido, diversificado y con proyección nacional. Castilla y León destaca por su capacidad para generar valor tecnológico desde el territorio, sin depender exclusivamente de grandes inversiones del Gobierno de España. La planificación estratégica y la gestión eficiente han compensado limitaciones estructurales de tamaño o financiación.
En definitiva, Castilla y León ha conseguido situarse en la primera línea de la transformación digital en España, gracias a una visión a largo plazo centrada en la supercomputación, la ciberseguridad y la inteligencia artificial. Un liderazgo discreto pero efectivo que refuerza la competitividad regional y consolida a la comunidad como referente nacional en innovación tecnológica.
Las rimas de la IA:
Castilla y León avanza sin cesar, en supercomputación y ciberseguridad sin par. Con IA y visión clara, su futuro es un faro que no se apaga.
