La Bixomianía: Un Experimento sobre Desinformación y su Impacto en la Sociedad

A principios de 2024, Almira Osmanovic Thunström, investigadora médica de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, llevó a cabo un experimento que ha puesto de manifiesto la facilidad con la que la desinformación puede propagarse en la era digital. Thunström creó la ‘bixomianía’, una enfermedad ficticia, para estudiar cómo los grandes modelos de lenguaje y las plataformas de inteligencia artificial pueden contribuir a la difusión de información falsa.

La bixomianía fue presentada como una afección médica inexistente antes del 15 de marzo de 2024. Sin embargo, tras esta fecha, comenzaron a aparecer entradas de blog en Medium y preimpresiones en la red social académica SciProfiles, lo que llevó a muchos a creer en su existencia. La enfermedad fue descrita con síntomas como picazón en los ojos y enrojecimiento de los párpados, especialmente en personas que pasan mucho tiempo frente a las pantallas.

El experimento de Thunström incluyó varias pistas para alertar a los lectores sobre la falsedad de la información. Por ejemplo, se mencionaron instituciones ficticias como la Asteria Horizon University y personajes inventados como Lazljiv Izgubljenovic, cuya fotografía fue generada por inteligencia artificial. Sin embargo, a pesar de estas señales, la bixomianía comenzó a ser mencionada en conversaciones de bots y plataformas de inteligencia artificial como Copilot de Microsoft y Gemini de Google.

El 27 de abril de 2024, la IA Perplexity describió una prevalencia ficticia de la bixomianía, afirmando que una de cada 90,000 personas se veía afectada. Esta información fue replicada por ChatGPT de OpenAI, lo que llevó a algunos usuarios a creer que sus síntomas correspondían a esta enfermedad inexistente.

Alex Ruani, investigador del University College de Londres, comentó sobre el experimento: ‘Si el proceso científico en sí y los sistemas que lo respaldan son competentes, pero no detectan ni filtran fragmentos como estos, estamos perdidos’. Esta declaración subraya la importancia de la verificación de información y el escepticismo crítico en la era digital.

El caso de la bixomianía es una lección magistral sobre cómo la desinformación puede infiltrarse en sistemas de inteligencia artificial y redes sociales, afectando la percepción pública y la confianza en la información. Este experimento destaca la necesidad urgente de desarrollar mecanismos más robustos para detectar y mitigar la propagación de información falsa, especialmente en un mundo cada vez más dependiente de la tecnología y la inteligencia artificial.